lunes, 27 de octubre de 2014

10 recomendaciones sobre créditos rápidos

Ya he escrito en varias ocasiones sobre los créditos rápidos, pero sigue siendo un tema que genera multitud de dudas y consultas entre mis clientes y alumnos. En talleres y cursos, cuando hablo de mi método para la gestión de la economía familiar, aconsejo no incurrir en un endeudamiento excesivo y, siempre que se pueda, comenzar a amortizar anticipadamente los préstamos, comenzando por los más caros. 

También he ofrecido en varias ocasiones consejos para evitar tener que recurrir a este tipo de créditos, como por ejemplo en mi artículo Necesito dinero, ¿qué opciones tengo?

No obstante, son muchas las familias que tienen necesidades puntuales de dinero y que, debido al endurecimiento del acceso a préstamos en las entidades financieras tradicionales, ven como única alternativa recurrir a este tipo de créditos rápidos. Suelen concederse con pocos trámites y de forma muy rápida, pero entrañan un peligro tremendo si se incurre en impagos. Aparte de ello, algunos tipos de delincuencia se han escudado es estos productos para estafar a familias desesperadas tal y como expliqué en mi artículo La trampa de los créditos rápidos, donde colgué un vídeo del equipo de investigación de La Sexta en el que se veían algunos ejemplos de estas prácticas.

Por ello, voy a recordar algunos consejos importantes para todas aquellas familias que están pensando en recurrir a un crédito rápido para financiarse.

1. Las prisas no son buenas consejeras. Evidentemente, si estamos pensando en recurrir a un crédito rápido es porque tenemos una necesidad acuciante de dinero, pero debemos tomarnos nuestro tiempo. Si actuamos con prisa, es muy probable que no tomemos las decisiones correctas.

2. No dejarse llevar por la publicidad. Nos bombardean por todas partes con ofertas de dinero rápido y fácil: en el buzón, en la TV, a través de un SMS en el móvil, por internet... Son ofertas que pueden parecer irresistibles, acceso fácil y con pocos trámites a una cantidad de dinero que necesitamos de manera urgente. Está bien recibir la información, pero no tomaremos ninguna decisión basada exclusivamente en el mensaje publicitario. Suelen incidir en las ventajas, pero esconden o camuflan las desventajas.

3. Es primordial buscar distintas alternativas y estudiar bien sus condiciones para elegir la que mejor nos encaje. Cuestiones importantes a comparar son: el tipo de interés que nos ofrecen, las comisiones que nos van a cobrar y las condiciones, avales y demás garantías asociadas que lleva el préstamo. Aconsejo buscar como mínimo 5 ofertas y elaborar una tabla comparativa. Sólo así nos garantizamos tomar la mejor decisión. En caso contrario, tendremos una nube de información en nuestra cabeza y es probable que nos dejemos llevar por cuestiones colaterales. Para esta tarea nos pueden ayudar algunos portales de internet que hacen este trabajo por nosotros, comparando las condiciones de diferentes préstamos rápidos y ordenándolos en función de su coste. También podemos encontrar portales que nos ofrecen una opinión crítica sobre estos créditos basados en experiencias de usuarios, explicando sus condiciones y ofreciendo alternativas.

4. Es recomendable calcular siempre la cantidad final que vamos a pagar. Muchas veces nos fijamos sólo en el importe del préstamo y las cuotas mensuales, pero no nos paramos a pensar cuánto dinero acabaremos pagando al final de la operación. Si lo hiciéramos, nos daríamos cuenta del pozo tan profundo y oscuro que implican estos créditos rápidos. Pongo un ejemplo real sacado hoy mismo de una entidad cuyo nombre omito pero que ofrece condiciones similares a muchas otras: Pedimos un préstamo de 6.000 euros a devolver en 5 años (60 meses) y tenemos que pagar cuotas de 197 euros. Es decir, nos prestan 6.000 euros y nosotros acabaremos devolviendo 11.820 euros. ¡Casi el doble!

5. Muy relacionado con esto está el tema del tipo de interés. Para saber qué préstamo es más económico, debemos compararlos utilizando la TAE. En alguna publicidad nos esconden esta información, en otras nos dan el TIN, es decir, la tasa de interés nominal. Y muchas veces, ni siquiera en términos anuales, sino mensuales o diarios. Por ejemplo, nos dicen que "tan sólo vamos a pagar el 2% de interés mensual... Para poder establecer una comparativa entre diferentes ofertas, es clave conocer la TAE (tasa anual equivalente), que además de estar formulada en términos anuales, incluye todos los intereses y gastos asociados. Es muy habitual entre este tipo de créditos encontrar TAEs superiores al 20 ó 25%.

6. Cuidado con la letra pequeña. Con toda seguridad allí habrá información y cláusulas  importantes que afecten de manera decisiva a las condiciones de la operación. Debemos leerlas siempre.

7. Nunca debe firmarse una operación de este tipo sin haber leído y comprendido bien todas las condiciones. Esta recomendación, que deberíamos hacer extensible a todas las cosas que firmemos en nuestra vida diaria, es especialmente importante en este caso, pues a posteriori el incumplimiento de lo que hemos firmado hará que -a efectos legales- poco tengamos que reclamar. Las implicaciones de no cumplir un acuerdo firmado serán siempre perjudiciales para nosotros. Hasta en los casos de estafas y engaños manifiestos, cuesta mucho poder demostrar que no se habían comprendido los términos del acuerdo y no es fácil que eso derive en la nulidad del mismo. Si, una vez leído (varias veces si fuera necesario) vemos que se escapa a nuestro conocimiento o no entendemos bien las implicaciones que nos va a traer, deberemos recurrir a un profesional que nos asesore. Incurrir en este gasto extra puede salirnos rentable si, a cambio, evitamos meter la pata de forma grave en una operación financiera.

8. Nunca deberíamos incurrir en un préstamo sin tener antes un plan claro y realista de cómo vamos a devolverlo. No debemos engañarnos a nosotros mismos, pedir un préstamo para financiar nuestro día a día es una mala solución, como se suele decir, pan para hoy y hambre para mañana. Puede tener sentido para ciertos gastos inesperados y extraordinarios, pero siempre que veamos claramente que podemos hacer frente al pago de las cuotas.

9. Para ello nos puede ayudar elaborar un presupuesto familiar pues tendremos una herramienta muy útil para planificar nuestros gastos, anticiparnos a las necesidades extraordinarias de capital y estudiar cómo hacerles frente. Lo mejor es hacer este presupuesto por escrito, la herramienta es lo de menos (podemos usar una plantilla de Excel, una aplicación informática o papel y lápiz). La clave es mantener un equilibrio entre cobros y pagos que nos permita ahorrar mes a mes y no volver a incurrir en mayores necesidades de financiación. Puedes encontrar consejos sobre cómo elaborar un presupuesto familiar en este artículo

10. Una vez elegida la entidad y formalizado el préstamo, debemos ser conscientes de la importancia de cumplir con el pago de las cuotas. Estas entidades viven de esto y no se van a andar con miramientos a la hora de un impago. Lucharán por sus intereses y harán cumplir lo pactado hasta sus últimas consecuencias. Por ello debemos conocer las implicaciones que tiene dejar de pagar un préstamo. Tal y como nos explican en en la web Finanzas para Todos, el impago de un préstamo personal puede ocasionar el embargo de bienes (vivienda, coche, cuentas bancarias, parte de la nómina...). Además, si en la operación había avalistas, estas personas tendrán que responder de forma solidaria de todas las deudas pendientes.

En definitiva, y a modo de conclusión, nunca debemos tomarnos la solicitud de un crédito rápido a la ligera, son operaciones importantes, con un coste financiero elevado y que nos pueden acarrear muchos problemas si incumplimos lo firmado. Las claves para salir airosos son: informarse, comparar para elegir bien, entender la operación antes de firmarla y tener un plan claro y realista para devolver el préstamo.


sábado, 15 de febrero de 2014

Necesito dinero, ¿qué opciones tengo?

Con frecuencia me encuentro con familias que tienen que afrontar una situación de apuro económico, necesitan con urgencia dinero y no saben dónde acudir. Antes de abordar el tema, recuerdo a todos mis lectores que con una buena planificación de nuestra economía doméstica, en principio no deberíamos llegar a esta situación, pues para ello habremos ido construyendo nuestro fondo de emergencia.



En todo caso, puede ocurrirnos que nos veamos ante una necesidad imperiosa de afrontar un pago, un gasto extraordinario o un imprevisto y no tengamos dinero. ¿Qué opciones tenemos? La OCU ha publicado un artículo muy interesante en el que aborda las diferentes posibilidades ordenadas de menos a más caras. Básicamente son seis:

1. Solicitar un préstamo a amigos o familiares.
2. Pedir en el trabajo un anticipo o un préstamo.
3. Exprimir nuestra cuenta bancaria hasta dejarla en números rojos.
4. Recurrir a la tarjeta de crédito.
5. Pedir un préstamo personal al banco.
6. Pedir un préstamo a una entidad de dinero rápido.

Como os decía al principio, lo ideal es recurrir a nuestro fondo de emergencia para no depender de nadie. Tal y como explico en mi método para la gestión eficaz de la economía doméstica, deberíamos intentar construir poco a poco una reserva de dinero destinada precisamente a cubrir posibles gastos imprevistos, extraordinarios o necesidades puntuales de dinero.

Si esto no es posible, la opción más económica sería solicitar un préstamo a algún familiar o amigo. Desde mi punto de vista esta es una alternativa bastante delicada, pues involucramos a personas de nuestro entorno en nuestros problemas económicos. Sólo deberíamos recurrir a ello si tenemos la absoluta certeza de que podremos devolver el préstamo en un plazo razonable. También sería aconsejable poner por escrito el compromiso de amortización, de esta forma nos obligamos más. He visto en muchas ocasiones cómo se empiezan a dilatar en el tiempo este tipo de deudas, generando entonces un nuevo problema, esta vez personal. En el siguiente enlace tenéis información sobre como "oficializar" un contrato de préstamo familiar. Y en este otro enlace podéis ver un ejemplo de contrato que os sirve como modelo.

La opción de pedir un anticipo en el trabajo me parece una alternativa bastante razonable y además no debería suponer ningún coste. Para cantidades pequeñas, un anticipo de nómina es una buena solución. Pero ojo, tenemos que entender que es una situación puntual, no podemos estar pidiendo anticipos de forma permanente. Además, debemos tener cuidado para no vernos en un apuro todavía mayor al mes siguiente, pues lógicamente la empresa nos descontará el anticipo en la siguiente nómina. Más información en este enlace. Por otra parte, si la cantidad que necesitamos es alta, tal vez nos puedan conceder un préstamo a un precio más ventajoso que un banco.

Para el resto de opciones tenemos que recurrir a entidades financieras, lo cual implica costes importantes. Es primordial informarnos bien de las condiciones. Cuidado: no nos dejemos llevar por los intereses nominales, pues son engañosos. Tenemos que preguntar por el TAE, que además de recoger el interés, incluye también las comisiones. Por tanto, para comparar las condiciones entre diferentes préstamos, deberemos utilizar siempre el TAE. Actualmente las entidades financieras ofrecen TAEs que oscilan entre el 10% y el 13% en función de la vinculación.



Otra opción es exprimir la cuenta bancaria hasta dejarla en números rojos. No es una buena idea, pues el banco nos va a cobrar una comisión sobre el saldo deudor por el mero hecho de quedarse por debajo de cero que suele situarse entre 15 y 20 euros. Además, nos cobrarán una comisión por reclamación de descubiertos que puede estar entre 25 y 40 euros. A todo esto hay que sumarle también los correspondientes intereses de demora, con porcentajes que van del 4% al 10%.

Una alternativa habitual para muchas familias es recurrir a las tarjetas de crédito. Permiten hacer una compra y aplazar los pagos en "cómodas" mensualidades. Tenemos que tener mucho cuidado con esto, porque supone una trampa de la que es difícil salir. Los intereses que nos cobran son muy altos (algunas entre el 13% y el 16%, pero muchas por encima del 20%) y, si no tenemos cuidado, la bola puede ir creciendo y creciendo.

Cuando el acceso al préstamo se complica en las entidades financieras habituales, muchas familias recurren a las entidades de crédito rápido. Su llamativa publicidad y los pocos requisitos que piden las hacen una opción muy socorrida. Pero ojo, el TAE en estos casos suele ser muy elevado, casi siempre por encima del 25%... Debemos sopesar muy bien las implicaciones de meternos en una de estas operaciones y no poder afrontar después los pagos. Si esto ocurre, es probable que sea el principio del fin para nuestra economía doméstica. Sé que suena muy mal, pero es que la realidad es todavía peor...  

Para finalizar, reproduzco aquí un extracto de mi artículo La trampa de los créditos rápidos en el que daba las claves para evitar caer en el pozo del endeudamiento:

1)  Intentar mantener en el día a día una situación saneada, evitando incurrir en gastos que no podemos asumir.
2) No solicitar nunca un préstamo si no tenemos antes un plan claro y realista para devolverlo. 
3) No aceptar ni firmar sin antes haber leído y comprendido bien los detalles de la operación. En caso necesario, pedir ayuda a un profesional que nos asesore.
4) Intentar ir adquiriendo nociones básicas sobre economía familiar. Hoy es fácil encontrar bibliografía sobre este tema y hay además abundante información en la web en páginas como esta y similares. También se realizan en algunas ciudades talleres prácticos sobre economía doméstica.

En todo caso, la clave es remontarnos al origen: ser disciplinado en el día a día y seguir un método que nos permita una gestión eficaz de nuestra economía doméstica para no vernos en la necesidad de endeudarnos más de lo necesario.


miércoles, 15 de enero de 2014

Consejos para ahorrar hasta 300 euros al año en teléfono

En los tiempos que corren, cualquier esfuerzo que hagamos por ajustar nuestros gastos es bienvenido para conseguir una economía familiar más saneada. Por ello, hemos intentado en anteriores artículos dar las claves para reducir algunos de los gastos más importantes del hogar (luz, carburante, seguros...). Ahora le toca el turno al teléfono, que también se lleva una parte importante de nuestro presupuesto. Según los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE, cada familia española se gasta una media de 860 euros al año en teléfono (72 euros al mes). 

En los últimos años el gasto familiar en teléfono se ha visto incrementado con la generalización del uso de internet en casa y la irrupción de los smartphones. Esto ha ocasionado en muchos casos que las facturas de fijo y móvil se hayan disparado por la contratación de servicios adicionales de voz y datos. 

Afortunadamente, la competencia entre las compañías ha jugado a favor de los consumidores y nos hemos podido beneficiar de ofertas y promociones asociadas a un cambio de proveedor. Sin embargo, la gran variedad de tarifas y condiciones no ha hecho nada fácil elegir la opción que resulta más ventajosa. Han sido frecuentes en los últimos años las portabilidades entre compañías buscando un terminal de última generación, pero posiblemente a cambio hemos aceptado unas tarifas que no son las mejores.

Si no hacemos nada (ya sea por desidia, falta de tiempo o desconocimiento) es seguro que estaremos pagando más de la cuenta en teléfono. Siguiendo los consejos que aquí presento es posible ahorrar entre un 20% y un 30% en las facturas de teléfono fijo y móvil. Esto podría a suponer -de media- un ahorro de 150 a 250 euros al año.

Lo que os recomiendo es actuar en tres áreas
- Primero tenemos que identificar el uso que le damos al teléfono y definir qué servicios necesitamos realmente tener contratados.
- En segundo lugar tenemos que intentar conseguir un buen plan de precios buscando entre las ofertas que nos presentan las diferentes compañías.
- Por último hay que seguir una serie de pautas básicas que nos permitan racionalizar el consumo.


Identificar el uso que hacemos y los servicios que necesitamos

1º) Como primer paso debemos sacar las últimas 2 ó 3 facturas de teléfono y estudiarlas a fondo. El objetivo aquí es identificar claramente el uso que le estamos dando a nuestros teléfonos (tanto fijo como móviles). De esta forma es posible que descubramos servicios que no utilizamos y nos están cobrando. También veremos el nº de llamadas que hacemos, duración, coste, nº de mensajes SMS, volumen de navegación en internet... También nos fijaremos si hemos hecho llamadas a números de tarificación adicional (901, 902, 803, 806, 807). De esta forma tendremos la información necesaria para pasar al siguiente punto.

2º) Ahora es el momento de plantearnos si el uso que le estamos dando al teléfono fijo y móvil es el adecuado. Se trataría de llegar a definir qué servicios necesitamos realmente tener contratados y prescindir del resto. Sería conveniente hacer esto de forma conjunta entre todos los miembros de la familia, poniendo sobre la mesa todos los argumentos y llegando a un consenso sobre las acciones a tomar. Por ejemplo, tenemos que decidir si necesitamos / nos podemos permitir / nos interesa la TV satélite con más de 100 canales o si podemos conformarnos con los casi 30 canales gratuitos de la TDT. O si podemos prescindir de internet en el móvil teniendo wifi en casa y en el trabajo. O si tiene sentido tener contratada la fibra óptica de 100 Mb cuando tal vez con un ADSL de 6-10 Mb podríamos tener suficiente... Aquí hay tantas variantes como familias y tiene que ser cada uno el que analice y decida según su caso y su presupuesto.



Pasos a seguir para conseguir un buen plan de precios

1º) Una vez identificadas las necesidades que tenemos, es el momento de buscar entre todas las compañías las tarifas que mejor se ajusten a nuestro caso concreto. Sé que es un trabajo que da mucha pereza y es tedioso, pero el tiempo que invirtamos lo rentabilizaremos a buen seguro. Hoy en día posible hacer esta labor utilizando la información disponible por internet en los portales de las diferentes compañías telefónicas. Es cierto que nos vamos a encontrar una variedad tan grande de tarifas y condiciones que hacen complicado tomar una decisión. Por ello, nos puede ayudar recurrir a un servicio on-line como el ofrecido por doctorSIM o Rastreator. También tenemos un buen comparador de tarifas en la web de la OCU. Estos portales analizan nuestro consumo telefónico y nos ofrecen las tarifas más adecuadas para nuestro caso. De todas formas, si haces tú mismo la comparativa, ten cuidado con los precios: no suelen incluir la cuota de línea (15 euros/mes) ni el iva (21%). Ojo también con algunas ofertas que sólo son válidas para el primer año. Infórmate bien del precio para el segundo año y sucesivos.

2º) Una vez tengamos claro cuál es la compañía y plan de precios que nos interesa, mi recomendación es tramitar directamente el cambio siempre y cuando no estemos atados a una permanencia. Si este fuera el caso, debemos informarnos antes de las penalizaciones en que incurriremos,  consultar si la nueva compañía se puede hacer cargo de todo o parte de este gasto y analizar si a pesar de todo nos sigue interesando el cambio. Si hacemos el trámite por teléfono hay que tener mucho cuidado con que no nos deriven a otra tarifa diferente con condiciones explicadas rápidamente y poco claras. Una opción interesante sería solicitar que nos manden la oferta por escrito y estudiarla bien antes de aceptarla. 

3º) Es muy posible que, una vez solicitado el cambio de compañía, recibamos una llamada de nuestro proveedor actual intentando retenernos como clientes. Es aquí donde nos podemos llevar alguna sorpresa y recibir unas condiciones muy ventajosas con tal de que no nos vayamos. Actuaremos igual que en el paso anterior: que nos expliquen bien todo y, si no nos queda claro, que nos lo manden por escrito. Estudiaremos bien la información y optaremos por la alternativa más ventajosa.

4º) Debemos tener mucho cuidado con no dejarnos llevar hacia planes de precio que nos supongan un coste mayor al que habíamos previsto a cambio de tener más minutos de conversación, más velocidad o más SMS gratuitos... Recuerda: lo que queremos es la tarifa más económica para el USO que hemos decidido que vamos a dar al teléfono, no nos interesan "chollos" por servicios que no necesitamos o no nos podemos permitir.

5º) En los últimos años han proliferado las ofertas de planes combinados que incluyen teléfono fijo, internet, tv y móvil. En general nos ofrecen precios interesantes y que suponen un ahorro frente a la contratación individual de los servicios. Son por tanto recomendables, pero ojo,  es habitual que las compañías aprovechen este cambio para intentar meternos "con calzador" productos que no necesitamos o la ampliación de los que ya tenemos. Debemos una vez más tener claras nuestras necesidades y no dejarnos llevar.



Consejos para reducir el consumo telefónico

En el supuesto de que no tengamos contratada una tarifa plana, hay una serie de pautas que nos permitirán reducir el consumo y, por tanto, la factura será considerablemente más baja:

1) Antes de hacer una llamada, piensa a qué número la vas a hacer y elige el sistema que te salga más económico. En este sentido es buena idea completar nuestra agenda telefónica con el número fijo de los contactos y llamarles desde el fijo siempre que se pueda.

2) Si pagas por cada llamada, ten en cuenta que las llamadas cortas salen proporcionalmente más caras debido al coste de establecimiento de llamada. Piensa antes de hacerlas si lo que vas a decir se puede hacer igual por un SMS o un mensaje de WhatsUp.

3) Si tienes una tarifa con diferentes precios a lo largo del día, tenlo en cuenta e intenta evitar las llamadas en horario punta.

4) Si vas a viajar al extranjero, infórmate antes de las tarifas del roaming. Puedes utilizar el WhatsUp si el hotel tiene wifi gratuita y así evitarte algunas llamadas, pero el resto del tiempo es conveniente desactivar la itinerancia de datos. Igualmente hay que tener cuidado si viajas a zonas fronterizas (como el Pirineo) para evitar que nos apliquen tarifas internacionales a pesar de estar realmente en territorio nacional.

5) Para aquellos que no tienen tarifa plana y no se saben controlar, es una buena opción utilizar las tarjetas de prepago o fijar un tope de gasto mensual en el contrato. Otra opción es que recibamos avisos por SMS cuando lleguemos a una cantidad.



Ejemplos de ahorro

Para terminar, vamos a poner varios ejemplos concretos de las cantidades que se pueden ahorrar en las facturas de teléfono:

Renunciar a la TV de pago: Es con diferencia el servicio que más encarece la factura. Si prescindimos de ella una familia se puede ahorrar:
- Canal Plus: de 220 a 890 € al año
- Gol tv: 260 € al año
- Movistar TV: de 220 a 435 € al año
Como alternativa se pueden comprar los partidos de fútbol o películas de forma individual seleccionando los que más nos interesan. Podemos encontrar buenas ofertas en páginas web del tipo GolStadiumYomvi, Google Play, o Wuaki TV con precios que oscilan entre 3 y 8 euros por partido/película.

Bajar la velocidad de nuestra conexión a internet: Salvo que hagamos un uso exhaustivo de internet, con descargas muy frecuentes de datos, conexiones simultáneas desde varios dispositivos, etc, para un hogar de tipo medio suele bastar con un ADSL a 10 Mb.
- Por ejemplo, cambiando en Movistar de la Fibra Óptica con 100 Mb al ADSL 10 Mb nos ahorramos casi 150 euros al año.

Contratar un paquete integrado de Fijo + Internet + Móvil: En lugar de tener el fijo e internet por un lado y el móvil por otro, podemos ahorrar dinero si los juntamos en un mismo contrato siempre y cuando el uso que le demos al móvil sea exhaustivo.
- Por ejemplo, un cliente de Movistar pasaría de pagar 80 euros al mes (unos 38 por el fijo e internet y 42 por el móvil) a pagar 60, con un ahorro anual de 240 € al año sin cambiar de compañía. El  ahorro subiría a 300 euros anuales si se cambia a Vodafone o a Orange.

Mantener un contrato reducido para un móvil de bajo uso: Si además del paquete que hemos comentado, tenemos en la familia algún móvil adicional, tenemos la opción en algunas compañías de integrarlo en el paquete a un precio aproximado de 24 euros al mes. Esta opción es interesante si utilizamos este móvil de manera exhaustiva tanto en voz como en datos. Sin embargo, si hacemos pocas llamadas y podemos utilizar la wifi de casa o del trabajo, podemos ahorrar bastante dinero al contratar un plan de precios más modesto:
- En Movistar la tarifa Cero cuesta 11 euros al mes pagando sólo 18 céntimos por establecimiento de llamada y con 500 Mb para el acceso a Internet.
- En Orange hay ofertas desde 8,5 euros al mes con llamadas a 1 céntimo / min y 500 Mb de Internet.
- En Vodafone la tarifa Base cuesta 7 euros al mes con llamadas a 1 céntimo /min y 100 Mb de datos.
En cualquiera de estas tres compañías, una tarifa de móvil con bajo nivel de uso vendrá a costar unos 12-15 euros al mes; es decir, un ahorro de 100 a 140 euros anuales frente a la opción de integrarlo con el fijo e internet.

Contratar una tarifa de móvil con algún operador virtual: Los operadores virtuales son compañías que no poseen una red propia y recurren por tanto a la cobertura de las compañías tradicionales. Ofrecen a cambio unos precios muy interesantes.
- MásMóvil tiene una tarifa de 4,5 euros al mes con llamadas gratis los primeros 5 minutos aunque hay que pagar 18 céntimos por cada establecimiento de llamada.
- Simyo cuenta con una tarifa de 5 euros al mes con llamadas a 5 céntimos /min y 200 Mb.
- PepePhone ofrece una tarifa de 8,40 euros al mes con llamadas gratis los primeros 20 minutos de cada llamada y navegación web hasta 900 Mb.



En definitiva, son muchas las opciones que tenemos para ahorrar en la factura del teléfono. Hemos visto que la clave, por encima de todo, está en analizar bien cuál es el uso que le vamos a dar a este servicio e invertir algo de tiempo inicialmente en seleccionar el plan de precios que más nos interesa sin dejarnos llevar por ofertas muy tentadoras que exceden lo que realmente necesitamos.

sábado, 11 de enero de 2014

La trampa de los créditos rápidos - vídeo préstamos envenenados

Una de las grandes estafas que han estado (y están) sufriendo muchas familias es el acceso rápido y fácil a créditos de pequeño importe que -aparentemente- les permiten salir de una situación complicada pero que, en realidad, se convierten en el principio de una pesadilla. 

Las consecuencias suelen ser la generación de una espiral de endeudamiento con intereses que llegan a superar el 25% y que terminan generalmente en la pérdida de las garantías que están avalando el préstamo (muchas veces su propia vivienda).

Estas prácticas encuentran su caldo de cultivo en personas con bajos o nulos conocimientos financieros y -salvo casos puntuales que traspasan los límites- suelen están amparadas por la ley. Por tanto,  poco o nada se puede hacer una vez se ha formalizado la operación. 

Por ello, la clave para protegerse de estas prácticas radica en:

1)  Intentar mantener en el día a día una situación saneada, evitando incurrir en gastos que no podemos asumir.
2) No solicitar nunca un préstamo si no tenemos antes un plan claro y realista para devolverlo. 
3) No aceptar ni firmar sin antes haber leído y comprendido bien los detalles de la operación. En caso necesario, pedir ayuda a un profesional que nos asesore.
4) Intentar ir adquiriendo nociones básicas sobre economía familiar. Hoy es fácil encontrar bibliografía sobre este tema y hay además abundante información en la web en páginas como esta y similares. También se realizan en algunas ciudades talleres prácticos sobre economía doméstica.

En todo caso, la clave para evitar vernos en esta situación es remontarnos al origen: ser disciplinado en el día a día y seguir un método que nos permita una gestión eficaz de nuestra economía doméstica para no vernos en la necesidad de endeudarnos más de lo necesario. Más información en este otro artículo.

Podemos ver en el siguiente vídeo el drama que supone para muchas familias caer en las redes de los préstamos envenenados. Es un programa del Equipo de Investigación de La Sexta



lunes, 30 de diciembre de 2013

Propósitos financieros para el nuevo año. Aprendiendo a ahorrar

Con el comienzo de un nuevo año es inevitable que echemos la vista atrás, evaluemos los meses que han pasado y detectemos aquello que no nos gusta y queremos cambiar. Por ello, igual que ocurre en septiembre con el "comienzo de curso", a principios de año es habitual marcarse nuevas metas, plantearse de nuevo deseos que se quedaron por cumplir o propósitos que, un año más, no hemos alcanzado. "Tengo que dejar de fumar, hacer ejercicio, perder peso, estudiar ingles..." son expresiones muy habituales por estas fechas.

Con la difícil situación económica que estamos viviendo, es muy probable que las familias incluyan entre estos propósitos del nuevo año los temas relacionados con la economía doméstica. "Quiero llegar a fin de mes, voy a intentar ahorrar un poco, tengo que quitarme esas deudas..." serán posiblemente los deseos de este año para muchos. Bien, pues vamos a ver en este artículo cómo plantearse correctamente estos propósitos financieros para no quedarse en el intento y llegar a las metas que nos propongamos.

El primer paso: tener claro hacia dónde queremos ir

Tan importante como la persistencia para alcanzar una meta es haber definido bien hacia dónde vamos. En muchas ocasiones fracasamos por ponernos en marcha sin haber identificado previamente qué es lo que queríamos o debíamos conseguir. Por ello os propongo ahora examinarnos con sinceridad y evaluar cuál es nuestra situación financiera. Tenéis que hacer las siguientes reflexiones:  ¿Sé con precisión cuánto ingreso y cuánto gasto? ¿Conozco en qué se me va el dinero mes a mes? ¿Soy capaz de ahorrar? ¿Dispongo de un dinero que me permita afrontar imprevistos? Se trata por tanto de conocer nuestro punto de partida. A partir de ahí, esta sería mi propuesta de objetivos financieros para el 2014:

1º) Llevar un control de los ingresos y gastos familiares que nos permita saber cuál es la situación en cada momento. Muchas familias hacen esto basándose tan sólo en la intuición o echando un vistazo de vez en cuando al saldo de la cuenta en el banco. No es suficiente, en la medida en que seamos capaces de llevar un registro más o menos completo de nuestras entradas y salidas de dinero seremos mucho más efectivos y podremos tomar decisiones más acertadas. Puedes aprender a elaborar un presupuesto familiar en este artículo.

2º) Equilibrar ingresos y gastos para lograr un ahorro mensual sistemático. Ello implica necesariamente haber cumplido el punto anterior para conocer bien nuestra estructura de costes y decidir en base a ella dónde focalizar nuestros esfuerzos. A partir de allí fijaremos la cuantía que nos proponemos ahorrar todos los meses y para evitar que los gastos se acaben comiendo la intención de ahorro utilizaremos un truco: "que nuestro ahorro sea el primero de nuestros gastos". Escribiré próximamente un artículo dedicado a este tema.

3º) El tercer objetivo será destinar el ahorro que consigamos a amortizar nuestras deudas, empezando por las más gravosas.

4º) A continuación, nuestro propósito será crear un fondo de emergencia para imprevistos y gastos extraordinarios de -al menos- 6 meses.

5º) Por último, deberemos seguir ahorrando -ahora sí- para aquellas cosas que necesitamos, nos interesan o nos motivan (cambiar de coche, hacer un viaje, los estudios de los hijos, comprar una casa, la jubilación...).

Para alcanzar estos objetivos no podemos empezar la casa por el tejado. Es decir, necesitamos ir cumpliendo cada una de las fases sin saltarnos ningún paso intermedio. Por ejemplo, no puedo empezar a pagar las letras de un coche nuevo si antes no he sido capaz de equilibrar mis ingresos y gastos y he dejado atrás mis problemas para llegar a fin de mes. Tarde o temprano llegará un gasto extraordinario o un imprevisto y no podré asumir el pago del coche. Y en el peor de los casos recurriré a otro préstamo para pagar el primero y la bola se irá haciendo cada vez más grande... Por ello, los objetivos deben seguir una secuencia, un orden. En primer lugar evaluaremos si cumplimos el 1º y sólo entonces pasaremos al 2º, y así sucesivamente.


Algunos consejos para hacer el camino más llevadero

No cabe duda de que el proceso que nos lleva hacia una economía familiar saneada no es sencillo. Nos vamos a encontrar dificultades, tendremos que hacer sacrificios y habrá momentos en que nos platearemos arrojar la toalla. Estos consejos ayudarán a allanar el camino:

- En primer lugar, como hemos dicho, hay que empezar fijando una meta alcanzable. No nos conviene plantearnos objetivos difícilmente alcanzables o empezar con metas a muy largo plazo.

- Está bien ser ambicioso, pero el camino hay que recorrerlo poco a poco. No sirve de nada empezar a mil por hora y luego abandonar. Es mejor comenzar a menor ritmo y mantenerlo.

- Cuando nos entren las dudas, ayuda mucho visualizar el objetivo. Recordar las cosas que podremos hacer si persistimos nos motivará para seguir.

- Todos los miembros del hogar deben involucrarse. No sirve de nada que unos "remen a favor" si otros están "remando en contra". Hay que ir en la misma dirección y apoyarse unos a otros.

Consejos para empezar el año ahorrando

Para terminar, vamos a dar una serie de pautas básicas que nos ayudarán a empezar el año ahorrando:

1. Antes de comprar algo, hazte primero estas tres preguntas: ¿Realmente lo necesito o tengo ya algo similar que me hace la misma función? ¿Me lo puedo permitir? ¿He buscado y comparado y es esta la alternativa más económica o que más me interesa? Cómpralo solamente si contestas afirmativamente a las tres preguntas.

2. Sal de casa con los deberes hechos: ayúdate de las nuevas tecnologías para buscar y comparar precios, prepara una lista de la compra y decide antes de salir dónde vas a ir.

3. Para los gastos habituales y periódicos dedica un tiempo específico a buscar alternativas más económicas o aprende a ahorrar con los consejos que hemos dado en artículos anteriores: seguros, luz, carburante, vuelta al cole... Cada día que pases sin hacer nada estás perdiendo dinero. Próximamente hablaremos también de cómo ahorrar en telecomunicaciones, productos bancarios, supermercados, viajes, etc...

4. Cuidado con los "gastos hormiga". Es probable que no estés controlando esos gastos de pequeño importe, que parecen poca cosa, pero que realizas con mucha frecuencia. Ten en cuenta que si los consideras en su conjunto y puestos en un contexto anual se llevan una buena parte de tu presupuesto. Puedes consultar aquí el artículo específico que les dedicamos.

5. Y terminamos con un último consejo a modo de reflexión: no puede ser que dediquemos más de 160 horas al mes al trabajo para ganar el dinero que nos permite vivir y, en cambio, no dediquemos ni siquiera 1 hora al mes a gestionar bien esos ingresos. Como ya he explicado en el artículo dedicado al presupuesto familiar, 5 minutos al día y 30-45 minutos a final de mes es suficiente para llevar un control básico de nuestros gastos. Esto nos ayudará mucho a descubrir en qué conceptos podemos focalizar nuestros esfuerzos este año nuevo que ahora comienza.

¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!