sábado, 15 de febrero de 2014

Necesito dinero, ¿qué opciones tengo?

Con frecuencia me encuentro con familias que tienen que afrontar una situación de apuro económico, necesitan con urgencia dinero y no saben dónde acudir. Antes de abordar el tema, recuerdo a todos mis lectores que con una buena planificación de nuestra economía doméstica, en principio no deberíamos llegar a esta situación, pues para ello habremos ido construyendo nuestro fondo de emergencia.



En todo caso, puede ocurrirnos que nos veamos ante una necesidad imperiosa de afrontar un pago, un gasto extraordinario o un imprevisto y no tengamos dinero. ¿Qué opciones tenemos? La OCU ha publicado un artículo muy interesante en el que aborda las diferentes posibilidades ordenadas de menos a más caras. Básicamente son seis:

1. Solicitar un préstamo a amigos o familiares.
2. Pedir en el trabajo un anticipo o un préstamo.
3. Exprimir nuestra cuenta bancaria hasta dejarla en números rojos.
4. Recurrir a la tarjeta de crédito.
5. Pedir un préstamo personal al banco.
6. Pedir un préstamo a una entidad de dinero rápido.

Como os decía al principio, lo ideal es recurrir a nuestro fondo de emergencia para no depender de nadie. Tal y como explico en mi método para la gestión eficaz de la economía doméstica, deberíamos intentar construir poco a poco una reserva de dinero destinada precisamente a cubrir posibles gastos imprevistos, extraordinarios o necesidades puntuales de dinero.

Si esto no es posible, la opción más económica sería solicitar un préstamo a algún familiar o amigo. Desde mi punto de vista esta es una alternativa bastante delicada, pues involucramos a personas de nuestro entorno en nuestros problemas económicos. Sólo deberíamos recurrir a ello si tenemos la absoluta certeza de que podremos devolver el préstamo en un plazo razonable. También sería aconsejable poner por escrito el compromiso de amortización, de esta forma nos obligamos más. He visto en muchas ocasiones cómo se empiezan a dilatar en el tiempo este tipo de deudas, generando entonces un nuevo problema, esta vez personal. En el siguiente enlace tenéis información sobre como "oficializar" un contrato de préstamo familiar. Y en este otro enlace podéis ver un ejemplo de contrato que os sirve como modelo.

La opción de pedir un anticipo en el trabajo me parece una alternativa bastante razonable y además no debería suponer ningún coste. Para cantidades pequeñas, un anticipo de nómina es una buena solución. Pero ojo, tenemos que entender que es una situación puntual, no podemos estar pidiendo anticipos de forma permanente. Además, debemos tener cuidado para no vernos en un apuro todavía mayor al mes siguiente, pues lógicamente la empresa nos descontará el anticipo en la siguiente nómina. Más información en este enlace. Por otra parte, si la cantidad que necesitamos es alta, tal vez nos puedan conceder un préstamo a un precio más ventajoso que un banco.

Para el resto de opciones tenemos que recurrir a entidades financieras, lo cual implica costes importantes. Es primordial informarnos bien de las condiciones. Cuidado: no nos dejemos llevar por los intereses nominales, pues son engañosos. Tenemos que preguntar por el TAE, que además de recoger el interés, incluye también las comisiones. Por tanto, para comparar las condiciones entre diferentes préstamos, deberemos utilizar siempre el TAE. Actualmente las entidades financieras ofrecen TAEs que oscilan entre el 10% y el 13% en función de la vinculación.



Otra opción es exprimir la cuenta bancaria hasta dejarla en números rojos. No es una buena idea, pues el banco nos va a cobrar una comisión sobre el saldo deudor por el mero hecho de quedarse por debajo de cero que suele situarse entre 15 y 20 euros. Además, nos cobrarán una comisión por reclamación de descubiertos que puede estar entre 25 y 40 euros. A todo esto hay que sumarle también los correspondientes intereses de demora, con porcentajes que van del 4% al 10%.

Una alternativa habitual para muchas familias es recurrir a las tarjetas de crédito. Permiten hacer una compra y aplazar los pagos en "cómodas" mensualidades. Tenemos que tener mucho cuidado con esto, porque supone una trampa de la que es difícil salir. Los intereses que nos cobran son muy altos (algunas entre el 13% y el 16%, pero muchas por encima del 20%) y, si no tenemos cuidado, la bola puede ir creciendo y creciendo.

Cuando el acceso al préstamo se complica en las entidades financieras habituales, muchas familias recurren a las entidades de crédito rápido. Su llamativa publicidad y los pocos requisitos que piden las hacen una opción muy socorrida. Pero ojo, el TAE en estos casos suele ser muy elevado, casi siempre por encima del 25%... Debemos sopesar muy bien las implicaciones de meternos en una de estas operaciones y no poder afrontar después los pagos. Si esto ocurre, es probable que sea el principio del fin para nuestra economía doméstica. Sé que suena muy mal, pero es que la realidad es todavía peor...  

Para finalizar, reproduzco aquí un extracto de mi artículo La trampa de los créditos rápidos en el que daba las claves para evitar caer en el pozo del endeudamiento:

1)  Intentar mantener en el día a día una situación saneada, evitando incurrir en gastos que no podemos asumir.
2) No solicitar nunca un préstamo si no tenemos antes un plan claro y realista para devolverlo. 
3) No aceptar ni firmar sin antes haber leído y comprendido bien los detalles de la operación. En caso necesario, pedir ayuda a un profesional que nos asesore.
4) Intentar ir adquiriendo nociones básicas sobre economía familiar. Hoy es fácil encontrar bibliografía sobre este tema y hay además abundante información en la web en páginas como esta y similares. También se realizan en algunas ciudades talleres prácticos sobre economía doméstica.

En todo caso, la clave es remontarnos al origen: ser disciplinado en el día a día y seguir un método que nos permita una gestión eficaz de nuestra economía doméstica para no vernos en la necesidad de endeudarnos más de lo necesario.


miércoles, 15 de enero de 2014

Consejos para ahorrar hasta 300 euros al año en teléfono

En los tiempos que corren, cualquier esfuerzo que hagamos por ajustar nuestros gastos es bienvenido para conseguir una economía familiar más saneada. Por ello, hemos intentado en anteriores artículos dar las claves para reducir algunos de los gastos más importantes del hogar (luz, carburante, seguros...). Ahora le toca el turno al teléfono, que también se lleva una parte importante de nuestro presupuesto. Según los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE, cada familia española se gasta una media de 860 euros al año en teléfono (72 euros al mes). 

En los últimos años el gasto familiar en teléfono se ha visto incrementado con la generalización del uso de internet en casa y la irrupción de los smartphones. Esto ha ocasionado en muchos casos que las facturas de fijo y móvil se hayan disparado por la contratación de servicios adicionales de voz y datos. 

Afortunadamente, la competencia entre las compañías ha jugado a favor de los consumidores y nos hemos podido beneficiar de ofertas y promociones asociadas a un cambio de proveedor. Sin embargo, la gran variedad de tarifas y condiciones no ha hecho nada fácil elegir la opción que resulta más ventajosa. Han sido frecuentes en los últimos años las portabilidades entre compañías buscando un terminal de última generación, pero posiblemente a cambio hemos aceptado unas tarifas que no son las mejores.

Si no hacemos nada (ya sea por desidia, falta de tiempo o desconocimiento) es seguro que estaremos pagando más de la cuenta en teléfono. Siguiendo los consejos que aquí presento es posible ahorrar entre un 20% y un 30% en las facturas de teléfono fijo y móvil. Esto podría a suponer -de media- un ahorro de 150 a 250 euros al año.

Lo que os recomiendo es actuar en tres áreas
- Primero tenemos que identificar el uso que le damos al teléfono y definir qué servicios necesitamos realmente tener contratados.
- En segundo lugar tenemos que intentar conseguir un buen plan de precios buscando entre las ofertas que nos presentan las diferentes compañías.
- Por último hay que seguir una serie de pautas básicas que nos permitan racionalizar el consumo.


Identificar el uso que hacemos y los servicios que necesitamos

1º) Como primer paso debemos sacar las últimas 2 ó 3 facturas de teléfono y estudiarlas a fondo. El objetivo aquí es identificar claramente el uso que le estamos dando a nuestros teléfonos (tanto fijo como móviles). De esta forma es posible que descubramos servicios que no utilizamos y nos están cobrando. También veremos el nº de llamadas que hacemos, duración, coste, nº de mensajes SMS, volumen de navegación en internet... También nos fijaremos si hemos hecho llamadas a números de tarificación adicional (901, 902, 803, 806, 807). De esta forma tendremos la información necesaria para pasar al siguiente punto.

2º) Ahora es el momento de plantearnos si el uso que le estamos dando al teléfono fijo y móvil es el adecuado. Se trataría de llegar a definir qué servicios necesitamos realmente tener contratados y prescindir del resto. Sería conveniente hacer esto de forma conjunta entre todos los miembros de la familia, poniendo sobre la mesa todos los argumentos y llegando a un consenso sobre las acciones a tomar. Por ejemplo, tenemos que decidir si necesitamos / nos podemos permitir / nos interesa la TV satélite con más de 100 canales o si podemos conformarnos con los casi 30 canales gratuitos de la TDT. O si podemos prescindir de internet en el móvil teniendo wifi en casa y en el trabajo. O si tiene sentido tener contratada la fibra óptica de 100 Mb cuando tal vez con un ADSL de 6-10 Mb podríamos tener suficiente... Aquí hay tantas variantes como familias y tiene que ser cada uno el que analice y decida según su caso y su presupuesto.



Pasos a seguir para conseguir un buen plan de precios

1º) Una vez identificadas las necesidades que tenemos, es el momento de buscar entre todas las compañías las tarifas que mejor se ajusten a nuestro caso concreto. Sé que es un trabajo que da mucha pereza y es tedioso, pero el tiempo que invirtamos lo rentabilizaremos a buen seguro. Hoy en día posible hacer esta labor utilizando la información disponible por internet en los portales de las diferentes compañías telefónicas. Es cierto que nos vamos a encontrar una variedad tan grande de tarifas y condiciones que hacen complicado tomar una decisión. Por ello, nos puede ayudar recurrir a un servicio on-line como el ofrecido por doctorSIM o Rastreator. También tenemos un buen comparador de tarifas en la web de la OCU. Estos portales analizan nuestro consumo telefónico y nos ofrecen las tarifas más adecuadas para nuestro caso. De todas formas, si haces tú mismo la comparativa, ten cuidado con los precios: no suelen incluir la cuota de línea (15 euros/mes) ni el iva (21%). Ojo también con algunas ofertas que sólo son válidas para el primer año. Infórmate bien del precio para el segundo año y sucesivos.

2º) Una vez tengamos claro cuál es la compañía y plan de precios que nos interesa, mi recomendación es tramitar directamente el cambio siempre y cuando no estemos atados a una permanencia. Si este fuera el caso, debemos informarnos antes de las penalizaciones en que incurriremos,  consultar si la nueva compañía se puede hacer cargo de todo o parte de este gasto y analizar si a pesar de todo nos sigue interesando el cambio. Si hacemos el trámite por teléfono hay que tener mucho cuidado con que no nos deriven a otra tarifa diferente con condiciones explicadas rápidamente y poco claras. Una opción interesante sería solicitar que nos manden la oferta por escrito y estudiarla bien antes de aceptarla. 

3º) Es muy posible que, una vez solicitado el cambio de compañía, recibamos una llamada de nuestro proveedor actual intentando retenernos como clientes. Es aquí donde nos podemos llevar alguna sorpresa y recibir unas condiciones muy ventajosas con tal de que no nos vayamos. Actuaremos igual que en el paso anterior: que nos expliquen bien todo y, si no nos queda claro, que nos lo manden por escrito. Estudiaremos bien la información y optaremos por la alternativa más ventajosa.

4º) Debemos tener mucho cuidado con no dejarnos llevar hacia planes de precio que nos supongan un coste mayor al que habíamos previsto a cambio de tener más minutos de conversación, más velocidad o más SMS gratuitos... Recuerda: lo que queremos es la tarifa más económica para el USO que hemos decidido que vamos a dar al teléfono, no nos interesan "chollos" por servicios que no necesitamos o no nos podemos permitir.

5º) En los últimos años han proliferado las ofertas de planes combinados que incluyen teléfono fijo, internet, tv y móvil. En general nos ofrecen precios interesantes y que suponen un ahorro frente a la contratación individual de los servicios. Son por tanto recomendables, pero ojo,  es habitual que las compañías aprovechen este cambio para intentar meternos "con calzador" productos que no necesitamos o la ampliación de los que ya tenemos. Debemos una vez más tener claras nuestras necesidades y no dejarnos llevar.



Consejos para reducir el consumo telefónico

En el supuesto de que no tengamos contratada una tarifa plana, hay una serie de pautas que nos permitirán reducir el consumo y, por tanto, la factura será considerablemente más baja:

1) Antes de hacer una llamada, piensa a qué número la vas a hacer y elige el sistema que te salga más económico. En este sentido es buena idea completar nuestra agenda telefónica con el número fijo de los contactos y llamarles desde el fijo siempre que se pueda.

2) Si pagas por cada llamada, ten en cuenta que las llamadas cortas salen proporcionalmente más caras debido al coste de establecimiento de llamada. Piensa antes de hacerlas si lo que vas a decir se puede hacer igual por un SMS o un mensaje de WhatsUp.

3) Si tienes una tarifa con diferentes precios a lo largo del día, tenlo en cuenta e intenta evitar las llamadas en horario punta.

4) Si vas a viajar al extranjero, infórmate antes de las tarifas del roaming. Puedes utilizar el WhatsUp si el hotel tiene wifi gratuita y así evitarte algunas llamadas, pero el resto del tiempo es conveniente desactivar la itinerancia de datos. Igualmente hay que tener cuidado si viajas a zonas fronterizas (como el Pirineo) para evitar que nos apliquen tarifas internacionales a pesar de estar realmente en territorio nacional.

5) Para aquellos que no tienen tarifa plana y no se saben controlar, es una buena opción utilizar las tarjetas de prepago o fijar un tope de gasto mensual en el contrato. Otra opción es que recibamos avisos por SMS cuando lleguemos a una cantidad.



Ejemplos de ahorro

Para terminar, vamos a poner varios ejemplos concretos de las cantidades que se pueden ahorrar en las facturas de teléfono:

Renunciar a la TV de pago: Es con diferencia el servicio que más encarece la factura. Si prescindimos de ella una familia se puede ahorrar:
- Canal Plus: de 220 a 890 € al año
- Gol tv: 260 € al año
- Movistar TV: de 220 a 435 € al año
Como alternativa se pueden comprar los partidos de fútbol o películas de forma individual seleccionando los que más nos interesan. Podemos encontrar buenas ofertas en páginas web del tipo GolStadiumYomvi, Google Play, o Wuaki TV con precios que oscilan entre 3 y 8 euros por partido/película.

Bajar la velocidad de nuestra conexión a internet: Salvo que hagamos un uso exhaustivo de internet, con descargas muy frecuentes de datos, conexiones simultáneas desde varios dispositivos, etc, para un hogar de tipo medio suele bastar con un ADSL a 10 Mb.
- Por ejemplo, cambiando en Movistar de la Fibra Óptica con 100 Mb al ADSL 10 Mb nos ahorramos casi 150 euros al año.

Contratar un paquete integrado de Fijo + Internet + Móvil: En lugar de tener el fijo e internet por un lado y el móvil por otro, podemos ahorrar dinero si los juntamos en un mismo contrato siempre y cuando el uso que le demos al móvil sea exhaustivo.
- Por ejemplo, un cliente de Movistar pasaría de pagar 80 euros al mes (unos 38 por el fijo e internet y 42 por el móvil) a pagar 60, con un ahorro anual de 240 € al año sin cambiar de compañía. El  ahorro subiría a 300 euros anuales si se cambia a Vodafone o a Orange.

Mantener un contrato reducido para un móvil de bajo uso: Si además del paquete que hemos comentado, tenemos en la familia algún móvil adicional, tenemos la opción en algunas compañías de integrarlo en el paquete a un precio aproximado de 24 euros al mes. Esta opción es interesante si utilizamos este móvil de manera exhaustiva tanto en voz como en datos. Sin embargo, si hacemos pocas llamadas y podemos utilizar la wifi de casa o del trabajo, podemos ahorrar bastante dinero al contratar un plan de precios más modesto:
- En Movistar la tarifa Cero cuesta 11 euros al mes pagando sólo 18 céntimos por establecimiento de llamada y con 500 Mb para el acceso a Internet.
- En Orange hay ofertas desde 8,5 euros al mes con llamadas a 1 céntimo / min y 500 Mb de Internet.
- En Vodafone la tarifa Base cuesta 7 euros al mes con llamadas a 1 céntimo /min y 100 Mb de datos.
En cualquiera de estas tres compañías, una tarifa de móvil con bajo nivel de uso vendrá a costar unos 12-15 euros al mes; es decir, un ahorro de 100 a 140 euros anuales frente a la opción de integrarlo con el fijo e internet.

Contratar una tarifa de móvil con algún operador virtual: Los operadores virtuales son compañías que no poseen una red propia y recurren por tanto a la cobertura de las compañías tradicionales. Ofrecen a cambio unos precios muy interesantes.
- MásMóvil tiene una tarifa de 4,5 euros al mes con llamadas gratis los primeros 5 minutos aunque hay que pagar 18 céntimos por cada establecimiento de llamada.
- Simyo cuenta con una tarifa de 5 euros al mes con llamadas a 5 céntimos /min y 200 Mb.
- PepePhone ofrece una tarifa de 8,40 euros al mes con llamadas gratis los primeros 20 minutos de cada llamada y navegación web hasta 900 Mb.



En definitiva, son muchas las opciones que tenemos para ahorrar en la factura del teléfono. Hemos visto que la clave, por encima de todo, está en analizar bien cuál es el uso que le vamos a dar a este servicio e invertir algo de tiempo inicialmente en seleccionar el plan de precios que más nos interesa sin dejarnos llevar por ofertas muy tentadoras que exceden lo que realmente necesitamos.

sábado, 11 de enero de 2014

La trampa de los créditos rápidos - vídeo préstamos envenenados

Una de las grandes estafas que han estado (y están) sufriendo muchas familias es el acceso rápido y fácil a créditos de pequeño importe que -aparentemente- les permiten salir de una situación complicada pero que, en realidad, se convierten en el principio de una pesadilla. 

Las consecuencias suelen ser la generación de una espiral de endeudamiento con intereses que llegan a superar el 25% y que terminan generalmente en la pérdida de las garantías que están avalando el préstamo (muchas veces su propia vivienda).

Estas prácticas encuentran su caldo de cultivo en personas con bajos o nulos conocimientos financieros y -salvo casos puntuales que traspasan los límites- suelen están amparadas por la ley. Por tanto,  poco o nada se puede hacer una vez se ha formalizado la operación. 

Por ello, la clave para protegerse de estas prácticas radica en:

1)  Intentar mantener en el día a día una situación saneada, evitando incurrir en gastos que no podemos asumir.
2) No solicitar nunca un préstamo si no tenemos antes un plan claro y realista para devolverlo. 
3) No aceptar ni firmar sin antes haber leído y comprendido bien los detalles de la operación. En caso necesario, pedir ayuda a un profesional que nos asesore.
4) Intentar ir adquiriendo nociones básicas sobre economía familiar. Hoy es fácil encontrar bibliografía sobre este tema y hay además abundante información en la web en páginas como esta y similares. También se realizan en algunas ciudades talleres prácticos sobre economía doméstica.

En todo caso, la clave para evitar vernos en esta situación es remontarnos al origen: ser disciplinado en el día a día y seguir un método que nos permita una gestión eficaz de nuestra economía doméstica para no vernos en la necesidad de endeudarnos más de lo necesario. Más información en este otro artículo.

Podemos ver en el siguiente vídeo el drama que supone para muchas familias caer en las redes de los préstamos envenenados. Es un programa del Equipo de Investigación de La Sexta



lunes, 30 de diciembre de 2013

Propósitos financieros para el nuevo año. Aprendiendo a ahorrar

Con el comienzo de un nuevo año es inevitable que echemos la vista atrás, evaluemos los meses que han pasado y detectemos aquello que no nos gusta y queremos cambiar. Por ello, igual que ocurre en septiembre con el "comienzo de curso", a principios de año es habitual marcarse nuevas metas, plantearse de nuevo deseos que se quedaron por cumplir o propósitos que, un año más, no hemos alcanzado. "Tengo que dejar de fumar, hacer ejercicio, perder peso, estudiar ingles..." son expresiones muy habituales por estas fechas.

Con la difícil situación económica que estamos viviendo, es muy probable que las familias incluyan entre estos propósitos del nuevo año los temas relacionados con la economía doméstica. "Quiero llegar a fin de mes, voy a intentar ahorrar un poco, tengo que quitarme esas deudas..." serán posiblemente los deseos de este año para muchos. Bien, pues vamos a ver en este artículo cómo plantearse correctamente estos propósitos financieros para no quedarse en el intento y llegar a las metas que nos propongamos.

El primer paso: tener claro hacia dónde queremos ir

Tan importante como la persistencia para alcanzar una meta es haber definido bien hacia dónde vamos. En muchas ocasiones fracasamos por ponernos en marcha sin haber identificado previamente qué es lo que queríamos o debíamos conseguir. Por ello os propongo ahora examinarnos con sinceridad y evaluar cuál es nuestra situación financiera. Tenéis que hacer las siguientes reflexiones:  ¿Sé con precisión cuánto ingreso y cuánto gasto? ¿Conozco en qué se me va el dinero mes a mes? ¿Soy capaz de ahorrar? ¿Dispongo de un dinero que me permita afrontar imprevistos? Se trata por tanto de conocer nuestro punto de partida. A partir de ahí, esta sería mi propuesta de objetivos financieros para el 2014:

1º) Llevar un control de los ingresos y gastos familiares que nos permita saber cuál es la situación en cada momento. Muchas familias hacen esto basándose tan sólo en la intuición o echando un vistazo de vez en cuando al saldo de la cuenta en el banco. No es suficiente, en la medida en que seamos capaces de llevar un registro más o menos completo de nuestras entradas y salidas de dinero seremos mucho más efectivos y podremos tomar decisiones más acertadas. Puedes aprender a elaborar un presupuesto familiar en este artículo.

2º) Equilibrar ingresos y gastos para lograr un ahorro mensual sistemático. Ello implica necesariamente haber cumplido el punto anterior para conocer bien nuestra estructura de costes y decidir en base a ella dónde focalizar nuestros esfuerzos. A partir de allí fijaremos la cuantía que nos proponemos ahorrar todos los meses y para evitar que los gastos se acaben comiendo la intención de ahorro utilizaremos un truco: "que nuestro ahorro sea el primero de nuestros gastos". Escribiré próximamente un artículo dedicado a este tema.

3º) El tercer objetivo será destinar el ahorro que consigamos a amortizar nuestras deudas, empezando por las más gravosas.

4º) A continuación, nuestro propósito será crear un fondo de emergencia para imprevistos y gastos extraordinarios de -al menos- 6 meses.

5º) Por último, deberemos seguir ahorrando -ahora sí- para aquellas cosas que necesitamos, nos interesan o nos motivan (cambiar de coche, hacer un viaje, los estudios de los hijos, comprar una casa, la jubilación...).

Para alcanzar estos objetivos no podemos empezar la casa por el tejado. Es decir, necesitamos ir cumpliendo cada una de las fases sin saltarnos ningún paso intermedio. Por ejemplo, no puedo empezar a pagar las letras de un coche nuevo si antes no he sido capaz de equilibrar mis ingresos y gastos y he dejado atrás mis problemas para llegar a fin de mes. Tarde o temprano llegará un gasto extraordinario o un imprevisto y no podré asumir el pago del coche. Y en el peor de los casos recurriré a otro préstamo para pagar el primero y la bola se irá haciendo cada vez más grande... Por ello, los objetivos deben seguir una secuencia, un orden. En primer lugar evaluaremos si cumplimos el 1º y sólo entonces pasaremos al 2º, y así sucesivamente.


Algunos consejos para hacer el camino más llevadero

No cabe duda de que el proceso que nos lleva hacia una economía familiar saneada no es sencillo. Nos vamos a encontrar dificultades, tendremos que hacer sacrificios y habrá momentos en que nos platearemos arrojar la toalla. Estos consejos ayudarán a allanar el camino:

- En primer lugar, como hemos dicho, hay que empezar fijando una meta alcanzable. No nos conviene plantearnos objetivos difícilmente alcanzables o empezar con metas a muy largo plazo.

- Está bien ser ambicioso, pero el camino hay que recorrerlo poco a poco. No sirve de nada empezar a mil por hora y luego abandonar. Es mejor comenzar a menor ritmo y mantenerlo.

- Cuando nos entren las dudas, ayuda mucho visualizar el objetivo. Recordar las cosas que podremos hacer si persistimos nos motivará para seguir.

- Todos los miembros del hogar deben involucrarse. No sirve de nada que unos "remen a favor" si otros están "remando en contra". Hay que ir en la misma dirección y apoyarse unos a otros.

Consejos para empezar el año ahorrando

Para terminar, vamos a dar una serie de pautas básicas que nos ayudarán a empezar el año ahorrando:

1. Antes de comprar algo, hazte primero estas tres preguntas: ¿Realmente lo necesito o tengo ya algo similar que me hace la misma función? ¿Me lo puedo permitir? ¿He buscado y comparado y es esta la alternativa más económica o que más me interesa? Cómpralo solamente si contestas afirmativamente a las tres preguntas.

2. Sal de casa con los deberes hechos: ayúdate de las nuevas tecnologías para buscar y comparar precios, prepara una lista de la compra y decide antes de salir dónde vas a ir.

3. Para los gastos habituales y periódicos dedica un tiempo específico a buscar alternativas más económicas o aprende a ahorrar con los consejos que hemos dado en artículos anteriores: seguros, luz, carburante, vuelta al cole... Cada día que pases sin hacer nada estás perdiendo dinero. Próximamente hablaremos también de cómo ahorrar en telecomunicaciones, productos bancarios, supermercados, viajes, etc...

4. Cuidado con los "gastos hormiga". Es probable que no estés controlando esos gastos de pequeño importe, que parecen poca cosa, pero que realizas con mucha frecuencia. Ten en cuenta que si los consideras en su conjunto y puestos en un contexto anual se llevan una buena parte de tu presupuesto. Puedes consultar aquí el artículo específico que les dedicamos.

5. Y terminamos con un último consejo a modo de reflexión: no puede ser que dediquemos más de 160 horas al mes al trabajo para ganar el dinero que nos permite vivir y, en cambio, no dediquemos ni siquiera 1 hora al mes a gestionar bien esos ingresos. Como ya he explicado en el artículo dedicado al presupuesto familiar, 5 minutos al día y 30-45 minutos a final de mes es suficiente para llevar un control básico de nuestros gastos. Esto nos ayudará mucho a descubrir en qué conceptos podemos focalizar nuestros esfuerzos este año nuevo que ahora comienza.

¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!

martes, 3 de diciembre de 2013

12 consejos para ahorrar en Navidad

Se acercan ya las fiestas navideñas, fechas muy propicias para que se disparen los gastos familiares. Y es que todo está montado en torno al consumo, no nos faltarán motivos para gastar: regalos, cenas de trabajo, comidas familiares, viajes, compras para la casa... Según un estudio de la consultora Deloitte cada español se gastará una media de 670 euros durante estas fiestas (ver los detalles de la encuesta en este enlace). 

Desde nuestros artículos hemos intentado transmitir durante todo el año el hábito del ahorro. Hemos hablado de la importancia de controlar nuestro gasto, buscar opciones más económicas y poner en práctica hábitos como elaborar un presupuesto para controlar nuestra economía familiar. Pues bien, es ahora en Navidades cuando no podemos tirar por la borda el trabajo de todo un año. 

Por ello vamos a dar a continuación una serie de pautas para seguir manteniendo en estas fechas una economía doméstica saneada:

1. Vamos a intentar sacar provecho de las cosas buenas de la Navidad: tenemos más tiempo libre para estar con la familia, hacer algún viaje o simplemente disfrutar de unos días de vacaciones. Sin embargo, esto no significa necesariamente caer en lo malo que nos traen muy a menudo estas fechas: consumismo, derroche, gasto incontrolado...

2. La clave para disfrutar sin que nuestra economía se vaya al traste es preparar un presupuesto. Debemos analizar cuál es nuestra situación económica y decidir cuál es la cantidad que podemos destinar a cada uno de los extras que vamos a tener. Es bueno desglosarlo y hacer este presupuesto de forma individualizada por conceptos. A modo de ejemplo podemos citar:

- Regalos
- Comidas familiares
- Cena del trabajo
- Ocio y fiestas
- Viajes
- Compras para la casa
- Lotería
- Otros gastos e imprevistos

3. Una vez tenemos definido el presupuesto, el siguiente consejo es aplicar siempre el criterio de buscar y comparar. Según las cifras de las asociaciones de consumidores podemos encontrar diferencias de precio de hasta un 50% en un mismo artículo. En este sentido, las nuevas tecnologías nos van a ayudar y podemos recurrir a internet para buscar dónde están los precios más económicos.

4. Una buena práctica para ahorrar es adelantar las compras siempre que sea posible. Este consejo es perfecto para productos como juguetes, ropa, viajes e incluso para alimentos no perecederos (bebidas, turrones, conservas...). También lo podemos aplicar a muchos productos frescos que no pierden propiedades al congelarlos. Más información sobre la congelación de alimentos en este enlace


5. Los regalos pueden llegar a suponer hasta el 50% del gasto navideño. Es este el ejemplo perfecto de la desmesura en la que solemos caer en estas fechas. Debemos aplicar como en todo el sentido común y fijar un presupuesto razonable. Una buena práctica es el famoso "amigo invisible". Tiene muchas ventajas: se fija un importe máximo, todo el mundo recibe su regalo y evitamos el exceso de tener que comprar regalos a todo el mundo.

6. La mayoría de nuestro gasto en regalos está destinado a juguetes para los niños. Con ellos más que con nadie debemos poner algo de cordura. No les estamos haciendo ningún favor si les dejamos vivir en una burbuja ajenos a la situación que estamos viviendo. Actualmente hay juguetes (normalmente asociados a la tecnología) con unos precios desorbitados, fuera del alcance de muchas familias. A cambio, tenemos opciones mucho más razonables en juguetes tradicionales, artesanales, educativos o de mesa.

7. El tema de las comidas familiares merece un capítulo aparte. No es necesario montar un gran banquete con los productos más exclusivos y caros para disfrutar de una agradable velada familiar. Se pueden sustituir los productos más caros (marisco, lubina, besugo, cordero, solomillo...) por otros más económicos (pescado azul, pollo, pavo..) sin renunciar por ello a un menú atractivo y bien presentado. Puedes encontrar buenas propuestas para elaborar un menú navideño anti-crisis en este enlace. Además no es necesario preparar grandes cantidades de comida, el exceso nos impide disfrutar de cada plato y acabamos llegando a los postres con la sensación de estar atiborrados.


8. El ocio es otro de los conceptos que se lleva un buen pico de nuestro presupuesto navideño. Los cotillones o macrofiestas que se organizan estos días suelen tener unos precios desorbitados. Los viajes para las familias que se lo pueden permitir son también un clásico en estas fechas (destinos de nieve, capitales europeas...). En estos conceptos el gasto ha caído sensiblemente en los últimos años. Y es que podemos encontrar alternativas más baratas que también nos permiten disfrutar de estos días de descanso: fiestas en casa con amigos, volver al pueblo con la familia o disfrutar de nuestro lugar habitual de residencia aprovechando las actividades navideñas son un ejemplo.

9. Continuando con el ocio, durante estos días es posible ahorrar acudiendo a algunas de las muchas actividades gratuitas que se organizan: espectáculos infantiles, ferias, exposiciones, conciertos... Si consultamos la agenda de nuestra localidad veremos que hay muchas opciones.

10. La compra de lotería es otro de los gastos tradicionales de las navidades. En estas fechas es tradicional compartir lotería con familiares como una forma de felicitar las fiestas. Según un estudio de la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (FUCI) cada ciudadano se gastará este año una media de 65 euros en lotería de navidad. El consejo aquí es no caer en la práctica tan extendida de comprar más pensando que así tenemos más probabilidades de ganar. Tal y como expliqué en un artículo anterior (ver aquí) la probabilidad de que nos toque el gordo es de 0,001%. Si compramos 10 décimos la probabilidad subirá al 0,01% y si compramos 100 décimos al 0,1%... En definitiva, el mensaje no sería dejar de jugar, sino hacerlo moderadamente.


11. Es importante aprovechar las ofertas y promociones. Se está extendiendo en estos últimos años una práctica norteamericana llamada el "Black Friday" que llevan a cabo multinacionales y grandes cadenas el viernes posterior al Día de Acción de Gracias. Consiste ofrecer descuentos importantes (llegan incluso al 50%) para una selección de sus artículos. En nuestro país lo celebran cadenas como Media Markt, Apple, Amazon e incluso El Corte Inglés. Suele durar un tiempo muy limitado (normalmente un fin de semana a finales de noviembre o la semana anterior al puente de diciembre). Más información aquí. Conviene en estos casos no dejarse llevar por el efecto "gancho" de las ofertas y aprovecharlas sólo si realmente coinciden con nuestra lista de la compra.

12. Por último, recomendamos mirar la Navidad con ojos menos consumistas apostando por ejemplo por el "hágalo usted mismo" en los adornos navideños o en los regalos. También es probable que no necesitemos estrenar ropa, seguro que si miramos bien en el armario encontramos algo que nos queda bien y entre la música y las copas nadie se va a fijar.

En definitiva y resumiendo, las claves para ahorrar estas navidades serían:
1º) Planificarse con antelación preparando un presupuesto para los gastos extra de estas fiestas, mejor si es de forma desglosada por conceptos.
2º) Comparar precios y, siempre que se pueda, adelantar las compras, no esperar al último momento.
3º) Gastar de forma moderada sin caer en la vorágine consumista.
4º) Buscar planes alternativos que no supongan gastos elevados.

En definitiva, es posible disfrutar de las buenas cosas que nos trae la Navidad sin torpedear nuestra economía familiar.