jueves, 20 de diciembre de 2012

Amortización anticipada de la hipoteca

Si en un momento dado disponemos de un dinero adicional, ya sea porque nos haya tocado la lotería o bien porque hemos conseguido ahorrar un dinero extra o recibido una herencia, podemos darnos un capricho yéndonos de vacaciones, o podemos invertirlo en algún depósito o fondo de inversión, o bien se puede emplear en tapar algún agujero; y si hay algún agujero que la mayoría de las familias quieren tener bien tapado, ese es el de la hipoteca.
 
En este sentido, hay varias formas de reducir la cantidad de dinero a pagar por la hipoteca. Podemos bien reducir la cuota mensual a pagar o bien reducir el tiempo de amortización de la misma. Pero, ¿cuál es la mejor opción de las dos? El escoger una u otra dependerá de nuestras posibilidades, necesidades e incluso de la situación económica general.
 
Reduciendo la cuota nos permite llegar a fin de mes más holgados; el problema de esta forma de amortización anticipada es que no reducimos la vida del préstamo, y por tanto tendremos que estar pagando la hipoteca durante más tiempo que si reducimos el plazo, por el que pagaremos la misma cuota todos los meses pero durante menos tiempo. ¿Y qué ventajas tiene esto? Pues que cuanto más tiempo estemos expuestos a una deuda, mayor cantidad de intereses tendremos que pagar. Esto quiere decir que reducir el plazo implicará menor carga financiera para los hipotecados, y por tanto, menor dinero tendremos que satisfacer finalmente por la hipoteca que si reducimos solamente la cuota. Esto no quiere decir que reducir sólo la cuota no abarate los intereses, pero la rebaja será menor que si se reducen los plazos.
 
Además, por el carácter de amortización del préstamo en el que los intereses son pagados sobre todo al principio, si fuera posible conviene realizar la rebaja de plazos lo antes posible. Cuanto antes realicemos la amortización parcial del préstamo, mayor cantidad de intereses nos ahorraremos.
 
La deducción fiscal es otro aspecto a tener en cuenta. Toda hipoteca que tengamos por vivienda habitual tiene derecho a una deducción fiscal de un 15% de lo pagado hasta un máximo de 9.015 euros anuales. Con lo cual, si nuestras cuotas anuales son menores a esa cifra, merecería la pena intentar apurar el máximo el límite de la deducción.
 
Aunque pueda parecer que las grandes decisiones macroeconómicas no nos afectan, esto no es así y debemos tener en cuenta la coyuntura económica actual para valorar nuestra decisión. Cada vez que hay una revisión hipotecaria, se actualiza los intereses a pagar, pudiendo ser mayor o menor esa cantidad en función de la evolución del Euribor. Éste a su vez, depende de la evolución de los tipos de interés oficiales, fijados por el BCE. En un escenario de posible subida de tipos, en la que el coste del préstamo se encarece por aumentar los intereses, es posible que nos interese una reducción de la cuota para contrarrestar esa eventual subida, y mantener la misma cantidad pagada mes a mes que antes, sobre todo si ya nos estamos beneficiando del límite de la deducción, aunque a largo plazo paguemos más dinero en intereses, como ya comentamos. Análogamente, y en un escenario de bajada de tipos de interés, en el que las cuotas se reducen por reducirse los intereses, quizá merezca la pena reducir el plazo, bien manteniendo la cuota o bien aportando más dinero para beneficiarnos del máximo de la deducción.
 
Como conclusión, en realidad no hay una decisión mejor o peor. Todo depende de nuestras necesidades y posibilidades actuales. Si somos personas que pensamos en el corto plazo, y con altas necesidades de liquidez, amortizaremos el préstamo reduciendo la cuota sin reducir los plazos, pero si pensamos a más largo plazo, se reducirán los plazos sin reducir la cuota, o incluso aumentándola; la realidad es que ambas decisiones nos ayudarán a la larga a tener que pagar menor cantidad de intereses.

Fuente: www.ennaranja.com

martes, 18 de diciembre de 2012

Explicar la crisis a los niños

El coordinador pedagógico de Superpadres (Universidad de padres on line), Pedro Molino, ha aconsejado ante las próximas fiestas de Navidad y sus consiguientes regalos, que los padres expliquen a los niños la situación económica que se vive en estos momentos sin transmitir angustia y miedo, y que traten de cambiar la idea de que lo material trae consigo la felicidad.
 
"Hay que hablar con ellos para que comprendan que el mundo va mas allá de su casa, que el mundo tiene problemas, y que no todos los niños pueden tener juguetes", ha explicado este experto, quien ha precisado que los niños tienen que entender que existe una crisis que también afecta a los reyes magos.
 
El niño tiene que sentirse arropado por el amor de sus padres y comprender que tanto si se le regala más, como menos, se le quiere muchísimo. Entonces ese niño aceptará perfectamente lo que le traigan los reyes.
 
A partir de los siete años, señala este experto, los padres pueden dialogar "sobre las cosas que ocurren en el mundo" y ver las noticias conjuntamente. Los niños "tienen que preguntarse qué ocurre y cómo conseguir un mundo mejor".
 
Molino ha dicho que"hay que hacer ver que unos tienen mucho y otros no tienen nada y tan injusto es no tener nada como irreal tener mucho". En sus palabras, se vive en una sociedad de consumo, "que ha creado una falsa idea de felicidad". "Se ha metido a los niños en un sistema de apariencia centrado en estímulos rápidos como Internet o los videojuegos, y hay que recuperar la calma y el cariño".
 
Con todo, este experto ha apostado por poner límites a los niños, pues si los padres no lo hacen, al final, "la vida se los va a poner", y ha comentado que la crisis económica puede suponer una oportunidad para cambiar los valores y para formarse como persona.

Fuentes: Europa Press y Superpadres

Anuncio Campofrío Navidad 2012-2013

Campofrío, un año más, centra su anuncio navideño en buscar lo mejor de nosotros mismos. Frente a tanta depresión, crisis y malas noticias, propone mirar hacia dentro y encontrar todo aquello de lo que nos podemos sentir orgullosos. Ellos lo enfocan a nivel país, y yo te propongo que hagas lo mismo a nivel personal.

"Lo mejor que puedes hacer cuando estás desanimado es mirar lo que has conseguido. ¡Porque ya lo hiciste!"

domingo, 16 de diciembre de 2012

¿Cómo quieres que sea tu futuro? ¿Te atreves a soñar?

Os invito a ver este vídeo. Comienza con toda una invitación a soñar como el paso previo para conseguir lo que se desea.

"La forma de conseguir tu meta es soñar con lo que quieres, ponerle fecha de caducidad a tu sueño y luego trabajar para alcanzarlo. Te puede ir muy bien en tu futuro, todo depende de lo que tú creas."
Y termina con una serie de consejos para alcanzar esos deseos:
"Utiliza tus recursos personales, ten paciencia con tu preparación, confianza en tu objetivo, prepara bien tu estrategia, sé perseverante y positivo y, antes de lo que te imaginas, tu sueño se habrá hecho realidad."
 

Lotería: cuanto más juegas, más pierdes

En nuestro país existe una fuerte tradición de jugar a la Lotería de Navidad. El gasto medio previsto para el sorteo de este año es de 52 euros por persona, es decir, un promedio de dos décimos además de alguna participación. Los matemáticos afirman que participar en este y otros juegos de azar es una auténtica ruina. Y dicen más: cuanto más juegas, más pierdes.

Las probabilidades de que nos toque un premio (incluidos los reintegros) el próximo 22 de diciembre son sólo de un 15%. Y si nos referimos a la probabilidad de que nos toque el gordo, que al final es lo que queremos, es de 1 entre 100.000; es decir, tan sólo un 0,001%... Por tanto, la mejor opción desde el punto de vista matemático es no jugar.

Bien es cierto que en estas fechas la lotería tiene unas connotaciones que no podemos obviar: ilusión, esperanza, compartir con nuestro entorno el deseo de un futuro mejor... Nos vemos por ello muchas veces abocados a jugar un número considerable de décimos y repartimos participaciones con familiares, compañeros de trabajo, amigos...
El hecho de comprar varios décimos del mismo número nunca aumentará las probabilidades de ganar la lotería, pero eso sí, hará que el premio -si nos toca- sea mayor. Por otra parte, comprar bastantes décimos de números diferentes, lógicamente, sí aumenta la probabilidad de premio, pero tampoco de forma significativa. Por ejemplo, si pasamos de 1 décimo a 10 décimos de números diferentes la probabilidad subirá del 0,001% al 0,01% y con 100 décimos alcanzaremos el 0,1%.... En definitiva, que matemáticamente seguimos muy lejos de tener una oportunidad significativa de ser los afortunados.

Las probabilidades en otros juegos de azar son incluso mucho menores:
- Quiniela: 1 entre 5.000.000
- Lotería Primitiva: 1 entre 14.000.000
- Cuponazo de la ONCE: 1 entre 15.000.000
- Gordo de la Primitiva: 1 entre 31.000.000
- Euromillón: 1 entre 76.000.000

Vaya, que es mucho más probable que nos caiga un rayo (probabilidad estimada de 1 entre 3.000.000).

El mensaje que quiero transmitir con todos estos datos no es que dejemos de jugar, sino que seamos conscientes de que no tiene sentido gastar mucho dinero con la falsa creencia de que así será más fácil lograr una economía desahogada. Por tanto, juguemos moderadamente y busquemos en paralelo otras maneras de lograr nuestros sueños... En todo caso, ¡que haya suerte!

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Navidad, un buen momento para pensar... y actuar

Llegan las fechas navideñas y, con ellas, días de compras, comidas familiares y de empresa, regalos, momentos de ocio... en definitiva, un montón de motivos para gastar. Aunque, con la situación económica que tenemos encima, es muy probable que no nos podamos permitir tanto dispendio. Es más, me atrevería a decir que, si no hacemos algo al respecto, es seguro que empezaremos el año mucho peor de lo que terminaremos este, habremos gastado el sueldo de diciembre,  la paga extra (los que todavía la tengan...), tal vez incluso parte de los ahorros y llegará puntual a su cita la famosa "cuesta de enero" que se hará eterna una vez más.

¿Por qué no aprovechar precisamente estas navidades para cambiar el chip? ¿Es realmente necesario tanto consumo y tanto gasto en estas fechas? ¿Nos va a permitir esto ser más felices, estar más a gusto con nuestra familia, que nos aprecien más los amigos? ¡No! ¿Por qué no aprovechar entonces y centrarnos en lo que de verdad tiene de bueno este momento del año? Cultivemos la amistad, disfrutemos de la familia, aprovechemos nuestros momentos de ocio... pero seamos responsables a la hora de consumir y gastemos lo necesario, no más.

Cierto es que el concepto "necesario" es muy subjetivo, pero ahí debemos mirar cada uno nuestro bolsillo y no pasarnos de lo que razonablemente nos podamos permitir. Al hacer las compras comparemos siempre varias alternativas y no nos dejemos llevar por los impusos. Organizar una comida familiar no tiene que ir aparejado necesariamente con los manjares más suculentos y caros del mercado, disfrutemos de la compañía con una comida más sencilla. Al pensar en los regalos no nos dejemos llevar por su valor económico, centrémonos en detalles donde cuente más el valor sentimental.

En definitiva, aprovechemos el momento para lo que de verdad importa: disfrutar de unos días especiales, pero sin torpedear nuestra economía doméstica. Actuemos con responsabilidad. Lo mejor de todo es que encima seremos más felices...   ;-)

martes, 4 de diciembre de 2012

¿Sobre números o sobre personas?

Por su interés, y porque explica muy bien la "filosofía" de mi trabajo, reproduzco aquí un artículo de Vicens Castellano publicado en su blog.

"¿Qué factor es determinante para restituir una economía familiar maltrecha? Algunas personas (...) creen que la situación financiera tiene más que ver con los números y las matemáticas. Nada más lejos de mi experiencia. En TODOS los casos en los que he trabajado han sido las limitaciones de las personas el factor limitante. Creo que no basta con saber qué hay que hacer para conseguir el tipo de resultados que uno desea, el factor clave está en hacer, no en saber, en emprender la acción y, lamentablemente ahí es donde falla la mayoría."

Y continúa:

"Generalmente las personas tienen cierta idea sobre lo que deben hacer para cambiar, saben que no pueden seguir gastando como lo hacen (...) incluso saben qué pasos específicamente les llevarían donde quieren llegar, pero no emprenden la acción, no se comprometen con su éxito. La clave del trabajo que realizo está en el factor persona, no en el factor números."

Empieza la acción

Una vez tengamos en marcha el "presupuesto familiar" y hayamos recogido datos de al menos 2 ó 3 meses, es hora de pasar a la acción. Iremos partida por partida analizando qué podemos hacer para mejorar nuestra situación económica.

Lógicamente en la parte de ingresos es algo más complicado actuar de forma inmediata, aunque también hay cosas por hacer: solicitar un anticipo de sueldo para afrontar un gasto extraordinario, intentar promocionarse en el trabajo actual, buscar un trabajo extra, obtener ingresos adicionales por internet, vender objetos, ropa o juguetes que acumulamos en el trastero y no utilizamos...
Por otra parte, centrándonos en las partidas de gasto, iremos una a una analizando si es posible eliminarlas o, al menos, reducirlas. Como decíamos en nuestro primer post, posiblemente pequeños gastos diarios a los que no damos importancia se convierten en considerables si los ponemos en un contexto anual. Es por ello que no nos será difícil reconocer prácticas de consumo fácilmente prescindibles y que nos permitirán ahorrar una buena cantidad de dinero.

En todo caso, analizaremos cómo actuar en cada partida en sucesivos artículos. En los siguientes enlaces encontrarás consejos específicos para lograr ahorros significativos:
- Seguros
- Carburante
- Gastos hormiga

El primer paso: conocer la situación

Parece muy obvio, pero la mayoría de la gente con apuros económicos no conoce bien cuál es realmente su situación económica. ¿Cuánto gano, qué gastos mensuales tengo, en qué meses me llegan gastos extra...?

Normalmente, las familias no hacen una planificación financiera de sus entradas y salidas de dinero; las que llegan más o menos bien a fin de mes simplemente son conscientes de que no tienen que recurrir a los ahorros y que pueden ir tirando con lo que ganan son su sueldo, pero allí se quedan. Por otro lado, las familias más desfavorecidas tampoco tienen la situación controlada, ingresan por un lado y gastan por otro; ven que antes de acabar el mes ya no tienen disponible en la cuenta y aguantan como pueden, reducen el consumo, ajustan algunos gastos, recurren a la tarjeta de crédito o piden un préstamo. Todos ellos están lejos de "conocer y controlar" su situación económica.

Por ello, el primer paso es ineludible: llevar un registro exhaustivo de ingresos y gastos mensuales. Es necesario apuntar todos los movimientos, ya sean de entrada o de salida de dinero: fecha, concepto e importe. Este ejercicio no se puede quedar sólo en las grandes partidas, hay que ir al detalle y anotar hasta el más pequeño de los gastos.

De esta forma elaboraremos nuestra "cuenta de explotación", aunque nosotros vamos a llamarla "presupuesto familiar", que suena algo más cercano y sencillo... Nuestro presupuesto, por tanto, consistirá en el conjunto de entradas y salidas de dinero que hemos tenido cada mes. En un primer paso bastará con anotar en una libreta uno a uno estos conceptos. Más adelante estaremos en condiciones de ordenarlos y agruparlos por conceptos para facilitar su lectura e interpretación. Si tenemos ordenador utilizaremos una hoja de cálculo, pero tampoco es imprescindible, podemos hacerlo a mano en papel.

El sólo hecho de llevar este control aportará luz sobre cuál es nuestra situación, y además hará darnos cuenta de que hay partidas que, si bien inicialmente nos parecían insignificantes, pasadas a un contexto anual cobran importancia y nos pueden permitir ahorrar bastante dinero.

Llevaremos este control inicialmente durante 2 meses hasta familiarizarnos con el método. A partir de allí estaremos en condiciones de ir un paso más allá: estimar nuestro presupuesto para los meses venideros. Es decir, haremos una previsión de cuáles van a ser nuestros ingresos y gastos en los próximos meses. Tendremos que tener en cuenta no sólo las partidas más habituales y estables, sino también las extraordinarias, las que se producen sólo de vez en cuando. Suelen ser precisamente éstas las que nos "rompen" la estabilidad presupuestaria, gastos con los que no contábamos porque no son habituales pero que no tenemos más remedio que hacer frente. Llevar un control sobre ellos nos permitirá anticiparnos y pensar con antelación cómo vamos a asumirlos.

Conforme vayan pasando los meses iremos cambiando las previsiones por los datos reales, de tal forma que nuestro "presupuesto familiar" tendrá datos reales hasta el mes actual y datos previstos para los meses venideros. Esta será la herramienta básica con la que deberemos contar para planificar desde ahora toda nuestra economía doméstica.

A partir de aquí veremos cuáles son los siguientes pasos.

Puedes ver con más detalle como elaborar el presupuesto familiar en este enlace.