martes, 4 de diciembre de 2012

El primer paso: conocer la situación

Parece muy obvio, pero la mayoría de la gente con apuros económicos no conoce bien cuál es realmente su situación económica. ¿Cuánto gano, qué gastos mensuales tengo, en qué meses me llegan gastos extra...?

Normalmente, las familias no hacen una planificación financiera de sus entradas y salidas de dinero; las que llegan más o menos bien a fin de mes simplemente son conscientes de que no tienen que recurrir a los ahorros y que pueden ir tirando con lo que ganan son su sueldo, pero allí se quedan. Por otro lado, las familias más desfavorecidas tampoco tienen la situación controlada, ingresan por un lado y gastan por otro; ven que antes de acabar el mes ya no tienen disponible en la cuenta y aguantan como pueden, reducen el consumo, ajustan algunos gastos, recurren a la tarjeta de crédito o piden un préstamo. Todos ellos están lejos de "conocer y controlar" su situación económica.

Por ello, el primer paso es ineludible: llevar un registro exhaustivo de ingresos y gastos mensuales. Es necesario apuntar todos los movimientos, ya sean de entrada o de salida de dinero: fecha, concepto e importe. Este ejercicio no se puede quedar sólo en las grandes partidas, hay que ir al detalle y anotar hasta el más pequeño de los gastos.

De esta forma elaboraremos nuestra "cuenta de explotación", aunque nosotros vamos a llamarla "presupuesto familiar", que suena algo más cercano y sencillo... Nuestro presupuesto, por tanto, consistirá en el conjunto de entradas y salidas de dinero que hemos tenido cada mes. En un primer paso bastará con anotar en una libreta uno a uno estos conceptos. Más adelante estaremos en condiciones de ordenarlos y agruparlos por conceptos para facilitar su lectura e interpretación. Si tenemos ordenador utilizaremos una hoja de cálculo, pero tampoco es imprescindible, podemos hacerlo a mano en papel.

El sólo hecho de llevar este control aportará luz sobre cuál es nuestra situación, y además hará darnos cuenta de que hay partidas que, si bien inicialmente nos parecían insignificantes, pasadas a un contexto anual cobran importancia y nos pueden permitir ahorrar bastante dinero.

Llevaremos este control inicialmente durante 2 meses hasta familiarizarnos con el método. A partir de allí estaremos en condiciones de ir un paso más allá: estimar nuestro presupuesto para los meses venideros. Es decir, haremos una previsión de cuáles van a ser nuestros ingresos y gastos en los próximos meses. Tendremos que tener en cuenta no sólo las partidas más habituales y estables, sino también las extraordinarias, las que se producen sólo de vez en cuando. Suelen ser precisamente éstas las que nos "rompen" la estabilidad presupuestaria, gastos con los que no contábamos porque no son habituales pero que no tenemos más remedio que hacer frente. Llevar un control sobre ellos nos permitirá anticiparnos y pensar con antelación cómo vamos a asumirlos.

Conforme vayan pasando los meses iremos cambiando las previsiones por los datos reales, de tal forma que nuestro "presupuesto familiar" tendrá datos reales hasta el mes actual y datos previstos para los meses venideros. Esta será la herramienta básica con la que deberemos contar para planificar desde ahora toda nuestra economía doméstica.

A partir de aquí veremos cuáles son los siguientes pasos.

Puedes ver con más detalle como elaborar el presupuesto familiar en este enlace.

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